Martín Ballesteros, seducido por unas citas manuscritas halladas en los márgenes de un ejemplar de Matadero 5 -la obra de Kurt Vonnegut- comprado en una librería de ocasión de París, se obliga a perseguir las huellas de tres argentinos en Europa para hacerlos personajes de su propia obra. Tres jóvenes muy diferentes entre sí pero que comparten el apego obsesivo a sus elixires: la literatura, por supuesto, pero también el alcohol como equívoco sustituto de la voluntad.
Martín persigue, sin advertirlo, el lado oculto de una literatura argentina atravesada de exilios y ausencias. Desde los expatriados políticos hasta los que emigraron buscando una vida mejor e incluso quienes encontraron acomodo en becas y universidades extranjeras. Pero bajo el brillo de algunos exitosos y consagrados, subyace una enorme fracción de desamparados cuyo destino se pierde en la enmarañada peripecia de sus propias existencias (y supervivencias).
Uno de ellos, Roberto, es un provinciano detector de alienígenas quien, después de ser fundador de una revista carcelaria de “poetas tumberos”, desaparece hasta reaparecer sucesivamente en Italia, Barcelona y París en un itinerario donde su vida se mezcla con falsificadores de moneda, poetas antifascistas y enredos amorosos, en medio de los cuales produce una obra de la que no han quedado vestigios. Por su parte, Julia, la Uruguaya que no es uruguaya, es una joven poeta experta en fútbol que viaja a Francia en busca de recuperar su relación con el futbolista que fue su gran amor, reencuentro frustrado que la conduce, primero, a una comunidad de hippies existencialistas que viven en barcazas ancladas a la orilla de un río y, luego, a una Barcelona llena de compatriotas. Finalmente, Federico es el hijo con ambiciones literarias de un empresario diestro en fraudes, expatriado a Barcelona tras la crisis del “corralito” donde busca construir su propia personalidad combatiendo la sombra acechante de un padre ausente y omnipresente a la vez.
En sus respectivos caminos, los tres personajes se vinculan entre sí por el medio imprevisible y azaroso del libro de Kurt Vonnegut. Sin embargo, el destino les ha reservado un encuentro más: en París, en el taller literario de Marcelo Delpriore, otro argentino que se dedica a rescatar a compatriotas escritores del alcohol que los está hundiendo en la desidia y la desesperanza. Hasta allí llega la investigación de Martín, quien logra con esa pieza final reconstruir con bastante certeza las trayectorias de los tres protagonistas. “¿Qué es ser escritor? -se pregunta Delpriore en un diálogo final, irónico y sorprendente, con Martín–. Bueno, básicamente se trata de vivir, vivir, tener palabra para con uno mismo y que el resto se derrita ante el impulso de nuestros actos”.
Pero lo cierto es que en la novela de Maximiliano Lugani, no exenta de ironía ni de compasión, los protagonistas persiguen esa victoria sobre la medianía, aunque compartan el fracaso con tantos otros que durante todo el siglo han buscado -y siguen buscando- fundar su creatividad en el camino del exilio, voluntario o no.
Elixires habla de algunos de estos últimos, de quienes probablemente nunca sabremos sus nombres o, tal vez, ni tan siquiera, qué es lo que escribieron.

Elixires de Maximiliano Lugani
Equidistancias, 2025

Éditorial – Musique et littérature
La contracultura en México de José Agustín
Viagem do recado: Música e literatura de José Miguel Wisnik
Depuis que la samba est samba de Paulo Lins
Todos detrás de Momo de Gustavo Espinosa