Supongo que el primer rompimiento con la idea de la literatura vertical y restrictiva al interior de la llamada República de las letras en México fue la de José Agustín. Este escritor acapulqueño vendría a ser una especie de ácido que quebraría poco a poco el entramado adultocentrista y europeizante que impedía cualquier otro tipo de literatura que no fuera la reinante en ese momento.
Lo primero que llama la atención es la desaparición de su apellido, como si con ese gesto se desentendiera de todo lo que viniera detrás, como si al quitárselo matara al padre. Lo segundo es mirar hacia Estados Unidos y no únicamente hacia Europa. Lo tercero sería la inclusión de la música de rock como punto de partida y llegada para toda su obra. No es por azar que su autobiografía, El Rock de la Cárcel, lleva el nombre de una famosa canción ni que su novela más celebrada, Se está haciendo tarde (amanecer en Laguna), tiene todo el ritmo de una obra de rock progresivo, además de haber dedicado varios ensayos y columnas al rock, incluyendo el clásico, pasando por el blues, el jazz y profundizando en sus diversos personajes.
Leer a José Agustín es adentrarse en una obra que nos va llenando e instruyendo en todo lo que tiene que ver con el rock y su contracultura, cuando el rock era una actividad contestaria y hasta peligrosa. Y es en cierto momento de su carrera artística, en la que además de incursionar en diversos géneros literarios como la dramaturgia y el ensayo, amén del cine, para, bajando un poco a su enloquecido ritmo de creación, que escribirá un texto que aglutinaría y estructuraría la historia de lo que lo llevó a ser quien es: La historia de la contracultura en México.
Historia contracultural
O por su nombre completo, La contracultura en México: la historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas. En este libro, tomando cierta influencia del Salvador Novo historiador, nos contaría la relación tan estrecha que existe entre Estados Unidos y México; la intrínseca mezcla entre música, juventud y rebeldía, para finalmente hacer un retrato de ese otro país que crece en las periferias y sin pedirle permiso al poder.
José Agustín pronto rebasaría, por mucho. al resto de sus compañeros de armas, volviéndose en sí un referente dentro de la literatura mexicana, abriendo el paso así a muchos otros disidentes. Lo interesante es que, pese al gran peso de nombre, no acabó convertido en funcionario, es decir, atrapado en aquello que combatió. Sus últimas colaboraciones siempre versaron sobre rock, pero nunca como nostálgico, sino conociendo nueva música, como todo buen melómano hace. Pese a sus más de setenta años, José Agustín siempre se conservó joven.

La contracultura en México de José Agustín
Debolsillo, México, 2017

Quel plaisir !
La revue à l’Institut Cervantes (Paris)
Urgence/Urgencia de Jorge Torres Medina
Soirée poésie latino-américaine
Éditorial – Musique et littérature